TODO LO QUE CREAS

Mi vida, sin filtros y con muchas ganas de disfrutarla.

Categoría: Blog

Your blog category

  • Todo lo que crees, lo creas.

    Todo lo que crees se convierte en tu vida. Las ideas que has ido acumulando a lo largo de los años han ido forjando tu manera de actuar. Ni te has parado a pensar en si te iban bien o no. En si eran lo que te convenía creer o simplemente eran las ideas de otra persona que ni te planteabas cuestionar.

    Normalmente, desde que nacemos, nos quedamos con las ideas de los que están a nuestro alrededor,los que nos enseñan. Las aceptamos como la única verdad. Pero no somos conscientes de que a esas personas también les han enseñado desde que nacieron, y, lo más probable, es que ellos tampoco se hayan planteado si les iban bien o no. 

    Quiero decir, yo ahora sé que la manera de pensar y actuar que tenía antes no era buena, ni para mí, ni para mi familia, ni para mis amigos. No me gustaba pensar o actuar de aquella manera pero tampoco sabía que había otra. Pensaba que yo era la «rara» por no conformarme con lo que tenía y por querer otras cosas. Pero  tampoco creía «merecer» otras cosas, cosas buenas, agradables… Como toda la gente a mi alrededor pensaba de una manera similar, pero diferente a la mía, creía que lo suyo era lo normal y era yo la que estaba equivocada. 

    A los 40 (más o menos) descubrí que hay otra manera, y que se puede vivir mejor. Vivir a tu manera, respetando a los demás pero, sobre todo, respetándote a tí,amándote y haciendo las cosas que a tí te gustan o te apetecen. Cosa que siempre me han enseñado que era egoísmo, porque “lo primero siempre debían de ser los demás”. Y no es que esté mal hacer el bien a los demás, pero desde el amor, no desde el miedo a lo que pueda pasar si no lo haces.

    Hace un tiempo me decidí y empecé una terapia. Me ha costado, y aún me cuesta, porque no es fácil abrirse y ver dentro de uno mismo. Esto lleva tiempo, hay que cocinarlo despacio. Es un trabajo muy duro porque no sólo es darte cuenta de tus pensamientos (que pueden ser muy chungos y no ser lo que “socialmente” está admitido), trata también de las emociones que te producen y eso complica mucho la visión general que se te plantea delante. ¿En qué lugar te coloca todo eso dentro de la sociedad? ¿De lo que te han enseñado? ¿Y dónde colocas tú, entonces, a los que tienes a tu alrededor? Tú familia, sobre todo… Todo esto te hace tener unos patrones de comportamiento que te llevan por los caminos que escoges. Porque los escoges tú, aunque no te guste leerlo, es cierto. Tú siempre tienes la última palabra. Y, normalmente, las decisiones correctas son las que no solemos elegir porque nos van a dar más trabajo, o nos colocan en un lugar difícil de aceptar en ese momento.

    Con la terapia hacemos introspección y con ello, hacemos conscientes los miedos. Uno de los miedos más arraigados es el miedo al juicio, a que nos juzguen. Porque uno de los deportes más practicados en esta sociedad es la tendencia a juzgar. También aparece el miedo a que te dejen de lado, a que no te quieran, porque ya no te comportas como el resto, pasas a ser “desagradable” y te retiran el cariño. Si te enfermas, ¿quién va a cuidar de tí? Y claro, el miedo a la muerte, porque te vas a quedar sola o solo y si te pasa algo, nadie va a estar a tu lado. ¿Quién va a coger tu mano cuando necesites apoyo? porque en algún momento necesitarás de alguien a tu lado, necesitarás ayuda. 

    Pero es que, seguramente, también te hayan educado para negar tus necesidades… Cuando te decían que no debías pedir, entendiste que a nadie le importaba si necesitabas o si querías algo. Al final, ni siquiera tú puedes ver qué es lo que quieres o necesitas, porque como nunca te has atrevido a mirar en esa dirección …, cuando un día te haces esa pregunta: “¿y yo qué quiero?”, está tan reprimida la respuesta que no consigue ver el camino de salida. Y te aseguro que hay una respuesta esperando a poder hacerse notar. Solo necesita tiempo, paciencia y mucho amor propio, que se consigue con trabajo interno. 

    Así que te animo a que te replantees tus creencias, cuáles te aportan y cuáles te anclan a una vida en la que te cuesta permanecer. Yo llevo años leyendo artículos, libros, escuchando audios, viendo videos y cambiando de parecer según encuentro una idea que me hace resonar. Porque, a pesar de que siempre me han hecho creer que no es bueno cambiar de ideas, he descubierto que no estoy de acuerdo, que de hecho, me gusta poder cambiar de ideas. Creo que es saludable el plantearte diferentes versiones y poder tener la mente abierta a los cambios. Mientras no atenten contra la integridad de otra persona, ni la mía propia, no hago mal a nadie. Y el poder elegir nos hace libres, ¿no forma eso parte de la felicidad?

  • Y… por qué no?

    Hasta hace relativamente poco, creía que mi vida estaba marcada de antemano, que los caminos que había ido eligiendo eran los que tenía que seguir sí o sí, mi destino. Que no podía cambiar mi trayectoria porque esa era la que había elegido, me gustase o no, y debía ser consecuente con mis decisiones. Creía que las “buenas niñas” hacían lo que yo estaba haciendo y no entendía por qué yo me sentía tan mal con mi vida, si estaba haciendo lo que se suponía que debía de hacer. 

    Pero siempre estaba en lucha con mis pensamientos y mis sentimientos, porque mis acciones me producían una lucha interna que me angustiaba hasta en sueños. Y esa lucha me llevó a cometer muchos errores, que me han ayudado a crecer y a llegar al camino que hoy sigo (obviamente eso lo puedo ver ahora, antes era un motivo de culpa). 

    Un día decidí dar un golpe y romper con lo que estaba haciendo con mi vida, con lo que no me estaba haciendo feliz. 

    Y ahí comenzó mi camino hacia el “éxito”. No me refiero a un éxito de no poder salir a la calle porque me agobian los fans …sino el éxito de poder elegir lo que yo quiero hacer en cada momento. Pero no me malinterpretes, aún no he llegado a conseguirlo. Sólo digo que estoy en el proceso. Pero, como dice mi terapueta : “lo primero, es verlo”.

     Sé que no todas las personas pueden elegir( mejor dicho, no saben que pueden elegir) cómo vivir sus vidas, pero yo estoy en el camino de conseguirlo y sé que lo lograré (no es un camino fácil ni rápido, pero ahí vamos). Y si estás pensando en el dinero, el trabajo, las obligaciones…todo está incluido. He pasado por etapas muy duras, te lo aseguro. Como un divorcio que permití que se alargara durante trece años con un montón de complicaciones para mis hijos y para mí. 

    Por eso ahora puedo hablar sobre el tema, porque estoy comenzando a salir, ya puedo empezar a respirar y paso a paso voy avanzando.

    Si este blog te ha llegado, quizás sea porque tú también tienes la sensación de que ha de haber algo más, algo de lo que no te han hablado mucho (porque aún es un tema un poco tabú). Si estás aquí quizás es porque el tema del autoconocimiento también resuena contigo.

    En este camino me he dado cuenta de que hay más gente en una situación parecida a la que estaba yo no hace tanto. Perdida, deprimida, dando tumbos de un empleo a otro, de una relación a otra, disgustada con la vida.  Me he dejado aconsejar por personas que me están ayudando a encontrar un poco de claridad y calma.  Me gustaría contarte y que me cuentes, animarte y hacerte compañía. Te contaré mi historia, sobre lo que he vivido, o he creído vivir, sobre lo que he leído, o he creído entender y sobre lo que he visto o he creído ver. Pero lo que de verdad importa es lo que tú crees. Te animo a que lo cuestiones todo y te cuestiones todo.

    Ahora sé que la vida se trata de dar, y eso es lo que quiero hacer. Aportar a esta comunidad en la que vivo, nuestro bello planeta, nuestro hogar. Os aseguro que se puede cambiar la programación que tenemos instalada en nuestro interior, ni siquiera voy a decir en la mente porque realmente no sé de dónde salen esos pensamientos, pero surgen y decidimos (o no) seguir sus “consejos”. Y esa es la decisión más importante en nuestra vida, a qué decidimos hacer caso, porque de ello depende todo lo demás, nuestra felicidad, de lo que decidimos creer. 

    Sigo un camino en el que sigo aprendiendo y sé que aún me queda mucho por aprender. 

    Pero a ver, que ésta es solo mi manera de verlo. Tú tendrás la tuya…. ¿O no?