
Hasta hace relativamente poco, creía que mi vida estaba marcada de antemano, que los caminos que había ido eligiendo eran los que tenía que seguir sí o sí, mi destino. Que no podía cambiar mi trayectoria porque esa era la que había elegido, me gustase o no, y debía ser consecuente con mis decisiones. Creía que las “buenas niñas” hacían lo que yo estaba haciendo y no entendía por qué yo me sentía tan mal con mi vida, si estaba haciendo lo que se suponía que debía de hacer.
Pero siempre estaba en lucha con mis pensamientos y mis sentimientos, porque mis acciones me producían una lucha interna que me angustiaba hasta en sueños. Y esa lucha me llevó a cometer muchos errores, que me han ayudado a crecer y a llegar al camino que hoy sigo (obviamente eso lo puedo ver ahora, antes era un motivo de culpa).
Un día decidí dar un golpe y romper con lo que estaba haciendo con mi vida, con lo que no me estaba haciendo feliz.
Y ahí comenzó mi camino hacia el “éxito”. No me refiero a un éxito de no poder salir a la calle porque me agobian los fans …sino el éxito de poder elegir lo que yo quiero hacer en cada momento. Pero no me malinterpretes, aún no he llegado a conseguirlo. Sólo digo que estoy en el proceso. Pero, como dice mi terapueta : “lo primero, es verlo”.
Sé que no todas las personas pueden elegir( mejor dicho, no saben que pueden elegir) cómo vivir sus vidas, pero yo estoy en el camino de conseguirlo y sé que lo lograré (no es un camino fácil ni rápido, pero ahí vamos). Y si estás pensando en el dinero, el trabajo, las obligaciones…todo está incluido. He pasado por etapas muy duras, te lo aseguro. Como un divorcio que permití que se alargara durante trece años con un montón de complicaciones para mis hijos y para mí.
Por eso ahora puedo hablar sobre el tema, porque estoy comenzando a salir, ya puedo empezar a respirar y paso a paso voy avanzando.
Si este blog te ha llegado, quizás sea porque tú también tienes la sensación de que ha de haber algo más, algo de lo que no te han hablado mucho (porque aún es un tema un poco tabú). Si estás aquí quizás es porque el tema del autoconocimiento también resuena contigo.
En este camino me he dado cuenta de que hay más gente en una situación parecida a la que estaba yo no hace tanto. Perdida, deprimida, dando tumbos de un empleo a otro, de una relación a otra, disgustada con la vida. Me he dejado aconsejar por personas que me están ayudando a encontrar un poco de claridad y calma. Me gustaría contarte y que me cuentes, animarte y hacerte compañía. Te contaré mi historia, sobre lo que he vivido, o he creído vivir, sobre lo que he leído, o he creído entender y sobre lo que he visto o he creído ver. Pero lo que de verdad importa es lo que tú crees. Te animo a que lo cuestiones todo y te cuestiones todo.
Ahora sé que la vida se trata de dar, y eso es lo que quiero hacer. Aportar a esta comunidad en la que vivo, nuestro bello planeta, nuestro hogar. Os aseguro que se puede cambiar la programación que tenemos instalada en nuestro interior, ni siquiera voy a decir en la mente porque realmente no sé de dónde salen esos pensamientos, pero surgen y decidimos (o no) seguir sus “consejos”. Y esa es la decisión más importante en nuestra vida, a qué decidimos hacer caso, porque de ello depende todo lo demás, nuestra felicidad, de lo que decidimos creer.
Sigo un camino en el que sigo aprendiendo y sé que aún me queda mucho por aprender.
Pero a ver, que ésta es solo mi manera de verlo. Tú tendrás la tuya…. ¿O no?


Deja una respuesta